LA VIRGEN DE ARANZAZU
EN POTOSI, Siglos XVI-XVII
Edgar Armando Valda Martínez
POTOSI
1) INTRODUCCION
En el presente trabajo, hacemos
conocer algunos datos sobre la Virgen de Aranzazu, cuyos orígenes están en la
Hermandad que se fundó en la Iglesia de San Agustín, bajo el nombre,
precisamente, de Nuestra Señora de Aranzazu.
Así también hay referencias sobre la
capilla, el arte, su archivo y algunos bienes que tenía.
Con esta información, así sea breve,
debido a los pocos recursos documentales que se tiene, seguimos con ese
propósito de estudiar la devoción potosina a la Madre de Dios, bajo distintos
títulos y advocaciones.
2) LA ORDEN DE SAN AGUSTIN EN POTOSI
Una breve referencia histórica de los
agustinos en esta ciudad es así. Los esposos Mesa-Gisbert precisan que la iglesia es de una nave y estuvo ricamente
ornamentada, se acompañaba del claustro y de la capilla de Nuestra Señora de
Aranzazu, patrona de los vascongados.
Uno de los claustros, bastante
desfigurado, pertenece a una casa vecina.
Arquitectónicamente la única pieza de
valor que se conserva es la portada, su traza delata a un maestro experimentado
en el arte, pues no tiene las usuales desproporciones y concesiones al gusto
popular.
Calificado de renacentista por
Wethey, corresponde a esos años que se hallan impregnados de manierismo.
Dos pares de esbeltísimas columnas
jónicas más cuatro hornacinas, flanquean la puerta. El frontón se abre para
dejar paso a unas hornacinas. El friso bajo se decora con símbolos agustinos,
mas el sol y la luna adornan las enjutas. La significación de estos dos motivos
tan frecuentes en la arquitectura del altiplano, aún hay está muy discutida;
según unos autores son supervivencias precolombinas; según otros
simbolizan a la Virgen María. Aunque es
más probable esta última tesis no hay que descartar la posibilidad de que la
significación de la luna, y sobre todo del sol, sea ambivalente, es decir que
representen símbolos marianos pero que a su vez recuerden a los antiguos
dioses.
Como toques que anuncian el barroco,
se pueden señalar los acartonados laterales con abundante follaje.
La portada es lo único valioso que
queda del ambicioso templo agustino, la nave ya no tiene el artesonado y ha
sido acortada por el lado del presbiterio.
Interiormente tiene interés el amplio
coro, sostenido, según el gusto potosino, por enormes ménsulas de madera
decoradas con cadenas.
El púlpito es interesantísimo por las
esculturas que lo adornan. Quedan también dos retablos y numerosas imágenes
entre la que destaca el Cristo de Burgos, obra del escultor sevillano Gaspar de
la Cueva, que vivió y trabajó en la Villa Imperial hasta su muerte, fs. 130
Por su parte, Mario Chacón Torres,
afirma que se conoce que en 1561, la población potosina junto a sus
autoridades, decidieron poner el nombre de San Agustín al Cerro Rico.
El año de 1583, la Orden de San
Agustín se estableció en la ciudad de Potosí con la llegada de fray Diego de
Castro junto a cuatro religiosos.
La Iglesia, de una nave y con
crucero, a la que luego se adosó la Capilla de Aranzazu, cuya construcción
comenzó el año de 1600, habiéndose construido el campanario para dicha capilla
posteriormente y se concluyó en 1667.
El Mariscal Sucre, en 1826, clausuró
el convento. En 1949 se construyó la espadaña sobre la portada del templo,
destruyéndose la similar de la desaparecida capilla de Aranzazu.
3) LA HERMANDAD DE NUESTRA SEÑORA DE ARANZAZU
En este punto, se hará referencia a
los orígenes de la Hermandad o Cofradía, a la imagen de Nuestra Señora de
Aranzazu, a la capilla, al arte y otros aspectos relacionados a ella.
3.a.- Fundación
El cronista mayor de la Villa
potosina, don Bartolomé Arzans de Orsúa y Vela, indica que en 1622, durante la
guerra civil de vicuñas y vascongados, los seguidores de la “nación
vascongada”, se refugiaron en el templo de San Francisco, que estaba presidido
por un religioso “andaluz de nación”, quien faltando a la caridad y
acomodándose con los del siglo, los echó de su convento despiadadamente.
Llegaron a San Agustín donde fueron recogidos con sus haciendas, y allí los sustentaron
y ampararon con grande riesgo de ser acometido el convento por matar a aquellos
vascongados, como lo intentaron varias veces.
Agradecidos los de esta nación,
pasaron a San Agustín su devoción de la Madre de Dios de Aranzazu y fundaron
luego su capilla y hermandad.
La imagen de Nuestra Señora, prosigue
Arzans, que hoy se venera en San Agustín, se copió del original de Vizcaya que
allá envió Juan de Urrutia, vascongado, a esta diligencia.
En 1713 añade que en la iglesia de
San Francisco de Potosí tenía su altar la imagen de Aranzazu “adonde los
sábados de la semana le cantaban su misa para lo cual se pedía limosna en la
Villa.
De acuerdo a los manuscritos
investigados, hacemos conocer, en gran parte, un documento que trata,
precisamente, de la Fundación de esta Hermandad. Dice así:
Junta General de la Hermandad que se
celebró en 25 de febrero del año de 1601.
En el nombre de la Santísima Trinidad
y de la eterna unidad Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres personas y un solo
Dios verdadero que vive y reina por siempre jamás y de la Gloriosísima Virgen
Santa María Madre de Nuestro Señor Jesuchristo y de todos los Santos y Santas
de la corte del Cielo. Manifiesto sea que gobernando la Santa Iglesia Romana
N.M.S.P. Clemente Octavo de este nombre y reinando el muy católico Rey D.
Phelipe nuestro señor tercero de este nombre y siendo su visorrey gobernador y
capitán general de estos reinos y provincias del Perú, el Exmo. Sr. Don Luis de
Velasco y presidiendo en el Obispado de los Charcas el Istmo. Sr. Mtro. don
Alonso Ramírez de Vergara, Obispo del dho Obispado a honra y gloria de la
Divina Majestad y de la Gloriosísima Virgen Nuestra Señora de Aranzazu, a quien
se dedica el amparo y congregación de esta Hermandad.
Habiéndose juntado en esta Villa
Imperial de Potosí y de las dichas Provincias del Perú en el convento del
Monasterio de San Agustín de ella en uno con el M.R.P. Fr. Miguel Gutiérrez de
Cadagua, Prior del convento, los caballeros hijosdalgo de las Provincias de
Guipúzcoa y Señorío de Vizcaya y demás que abajo irán declarados, en
veinticinco días del mes de febrero del presente año de 1601,
cometieron(sometieron) las Capitulaciones de esta Hermandad al Bachiller D.
Miguel de Ylarregui y a Luis de Ysunza y al Lic. Joan de Ybarra y a Pedro de
Mondragón y a Gregorio de Lazarraga y Martín del Puerto, para que en nombre de
las dichas Provincias ordenasen el asiento y medio que se debía tomar con el
Prior y frayles del convento sobre la fundación y erección de la Hermandad de
Nuestra Señora de Aranzazu y capilla donde ha de estar la imagen de ella, e
hiciesen las Constituciones y Ordenanzas que se debían hacer para el buen
gobierno, aumento, conservación y perpetuidad de la Hermandad, los cuales en virtud
de la Comisión que se les dio tomaron el asiento con el convento en la forma y
orden contenida en la escritura que se otorgó en esta razón en 22 días del mes
de abril de este año, ante mi Matheo de Almonacir, secretario del Santo Oficio
Público de esta Villa, y asimismo, ordenaron las Constituciones que les pareció
convenían para el buen gobierno de la Hermandad, suso referido las cuales
habiendo procedido deliberación madura por la Hermandad y personas
siguientes(se anota el nombre y apellido y el lugar de origen):
Padre Fr. Miguel Gutiérrez de Cadagua
Lic. Juan de Ybarra, natural de la
ante iglesia de Navarniz
Martín de Bertendona, de Bilbao
Gregorio de Lazarraga, de Oñate
Pedro de Mondragón, de Escoriaza
Domingo López,de Otuna de Menada
Francisco de Oyanume, de Hernani
Martín de Quemes, de Bilbao
Joan de Mendia, de Mondragón
Domingo de Arre…
Juan de Fano, de Bilbao
Nicolás de Arandia, de Portugalete
Francisco Ortiz de Olaeta, de Mendata
Juan Pérez de Oyanume, de Hernani
Martín de Hurta, de Lequetio
Sancho de Madariaga, de Bilbao
Andrés Martínez de Zuloaga, de
Fuenterrabía
Juan de Leyza, de Irún viantu
Diego de Salvatierra, de Vitoria
Miguel de Yrazarri, de Lesaca
Juan de Arracaen de la Va., de San
Sebastián
Juan de…
Bartolomé de Aperubay, de Bilbao
Miguel de Ugarte, de Anzuola.
Martín García de Jáuregui, de la
Villa de Segura
Francisco Ochoa de Irrazabal, de Deva
Cristóbal de Olazábal, de Rentaría
Martín Pérez de Gallate, de Lequetia
Jacome de Izazi, de Galdacano
Juan de Oquendo, de Mondragón
Martín del Puerto, del Valle de
Oiarcum
Andrés de Laca, del Valle de Arratia
Juan de Ibarra, de San Sebastián
Luis de Izunza, de Vitoria
Juan de Marquina, de Vitoria
Joseph de Garnica, hijo de Martín de
Garnica
Martín de Ibarra, de Nabainiz
Pedro de Elorriaga, de Garnica
Gregorio de Ibarra, de Plasencia
Joan García de Arregui,de Plasencia
Joan Baptista de Leyba, de el Orrío
Joan Ortiz de Vedia, de Bilbao
Gabriel de Azcoitia, de Marquina
Juan Pérez de Arzilla, de Ancuola
Juan de Landabaso, de Ustua
Santiago de Lizanga, de San Sebastián
Juan López de Reyzu, de San Sebastián
Felipe de Acosta, de Vitoria
Juan Martínez de Izaste, de Rentaría
Diego de Olaeta, de Laudio
El Bachiller Miguel de Ilanegui, de
Rentaría
Domingo Abad de Dijabertia, de
Villano
Jorge de Placaola, de Deva
Matheo de Laya, de Bilbao
Lucas de Aguirre, de Gamiz
Domingo de Tellaeche, de Bilbao
Blas de Portu, de Orio
Matheo de Rasticaul, del Goibar
Juan López de Aguirre, de Oñate
Domingo de Verazátegui, de Aramayona
Juan de Múxica, de Mendata
Juan de Irravigui, del pasaje de
Fuente Rabia
Juan Pérez de Ugarte, de Oñate
Joan de Ugarte
Pedro Gutiérrez de la Gan…
Antonio de Lazalg…
Diego López de Horana
Joan de Maicana
Pedro de Aguirre
Pedro de Nazarrondo
Gabriel de Monreal
Francisco Ruiz de Atalaya
Gabriel de Legarde
Domingo de Landaburu
Pedro de Chaporta
Domingo de Arteaga
Bartolomé de Zigarondo, de Oñate
Domingo de Orbea, de Eybar
Lorenzo de Iribania, de Dima
Joanes de Sarrabiarte, de Lene
Joan de Villa Viziosa, del pasaje…
Joan de Madariaga, de Bilbao
Los padres de la Orden de San
Agustín, fueron:
Fr. Agustín de Orellana, Subprior
Fr. Diez, Predicador
Fr. Nicolás Ximénez, Maestro de
Novicios
Fr. Min de Guzmán
Fr. Patricio Veles de Guevara
Fr. Manuel de Castro
Fr. Joan de Castro
Hermano Fr. Agustín de San Bernardo
Son 81 personas y 9 religiosos
agustinos.
En las Constituciones, precisan,
entre otras disposiciones, que ingresarán las personas de las tres provincias
de Guipúzcoa y Señorío de Vizcaya y de las de Alava, reino de Navarra y cuatro
villas de la costa de la montaña que son Santander, Ladera , Castro de Urdiales
y San Vicente de la Varquera.
En el lapso de un año y medio
conocidas estas Constituciones, tenían opción de ingresar otros vascos que
vivían en Lima, Cusco, La Plata, Arequipa, Tucumán y otras partes del Reino.
El fundamento principal de la
Hermandad era ocuparse en actos y obras de caridad a que va dirigida ella.
Precisaban que los fundadores se
obligaban de dar una “limosna a voluntad” y que no pedirían como otras
cofradías, limosnas a la gente ni en la calle ni en la capilla.
La Fiesta principal de Nuestra Señora
será el Domingo de Cuasimodo.
Pedían para que todas las gracias e
indulgencias que estaban concedidas por los Sumos Pontífices al convento y
monasterio de la Orden de San Francisco de Nuestra Señora de Aranzazu en la
jurisdicción de la Villa de Oñate, les sean concedidas también a su capilla.
Prohibían a que ninguna mujer de
ningún hermano de cualquier estado y condición que sea, tenga asiento señalado
en la capilla aunque se haya sentado una y muchas veces en un lugar, porque
queremos que sea igual a todas y evitar ser la causa de que puedan hacer algún
escándalo.
El 26 de julio de 1601, los padres
agustinos,47 prior Fr. Agustín Gutiérrez, Fr. Agustín de Orellana, subprior,
Fr. Martín de Guzmán, Fr. Nicolás Jiménez, Fr. Ambrosio Fernández Aseituno, Fr.
Juan de Castilla, Fr. Esteban de Quirós, Fr. Juan de Villavicencio, firmaron
estas Constituciones y se obligaron a traer aprobación del Capítulo General y
del Padre Provincial.
El 20 de diciembre de 1602, en La
Plata, los “Sres. Dean y Cabildo Sede Vacante de esta Iglesia”, aprobaron las
Constituciones. Los diputados de la Hermandad que gestionaron, fueron Martín
del Puerto, Gregorio de Lazarraga y el Lic. Juan de Ibarra.
Medio siglo después, 1655, se informa
que los padres agustinos con sus diáconos, debían dar una misa cantada todos
los lunes a las Ánimas y cuatro responsos, además de celebrar otra misa todos
los sábados del año a Nuestra Señora y en la tarde, la salve perpetuamente. Por
ello, recibirían de la Hermandad, 450 pesos corrientes en cada año.
Tenían Jubileos para las festividades
de la Virgen María en su Inmaculada Concepción, la Natividad, la Anunciación,
la Purificación, la Asunción y demás fiestas de ella, además todos los días
miércoles del año y el día de Todos los Santos y en su fiesta principal de la
Capilla que es el tercer domingo después de la Pascua de Resurrección.
La Hermandad tenía su estructura
orgánica con el prioste, mayordomo, diputados, vocales y otros cofrades que
eran elegidos por votación en una Junta General.
Pese a la importancia de este
documento, hemos encontrado otras referencias que evidencian que la Hermandad o
Cofradía, porque así se lo menciona, tuvo sus orígenes, mínimamente en 1589 o
años antes.
Se indica que en el año de 1589, según
escritura ante Luis García, Escribano de Cabildo, registró a fs.2101,consta el
concierto y obligación que el convento hizo con la cofradía de los Vizcaínos,
de decir todos los lunes una Misa para las Ánimas y si fuere fiesta al día
siguiente cantada con diácono y 4
responsos. Otra Misa todos los sábados en el altar de Nuestra Señora de
Aránzazu en igual forma y a la tarde, oraciones, la Salve cantada y Rosario
perpétuamente, para lo cual los mayordomos les habían de dar por mano del prior
450 pesos con más 50 pesos que dicho convento cobra de censo en cada año de mil
pesos que les dio Juanes de Castro para este efecto. Es el único culto que
tiene la imagen, precisaban.
Este documento es citado
posteriormente con algunas variaciones. Dice:
47 La capellanía primera pues a que
según los conciertos de la comunidad de San Agustín con la ilustre y noble
hermandad de Bascongados pactados por escritura ante Luis García, Escribano de
Cabildo en 1589, fs 130, que no estaba edificada la capilla, se obligaron
aquellos a celebrar 103 misas cantadas, poniendo la Hermandad, ornamentos,
ceras, cantores y música, con los ingresos de las cuantiosas limosnas
voluntarias impuestas en fincas y las que se recolectasen cada año por
suscripción de los hermanos residentes en esta Villa.
Al año siguiente, se informa que
47-cuando estaba en cimientos la fábrica de la capilla que fue en 1600, Diego
de Olaeta, oriundo de la provincia de Guipúzcoa por su fundamento ordenó a su
albacea, Juan de Ugarte, alcanzase a los mayordomos y religiosos de San Agustín
lo que rentare en 2 años el ingenio de 4 cabezas en Tarapaya, indios y minas en
el Cerro Rico y dio 19 mil pesos, los 10 mil para acabar la capilla y los 9 mil
para que dando, formaran una capellanía de misa rezada y su responso diario.
Ese mismo año, se compró del doctor
médico Juan de Castillo, las casas, conocida hoy del Truco, cuyo rédito y el de
la esquina y dos chicherías de Quintomayo y calle recta de los Contrastes, eran
las únicas destinadas para el gasto del culto de la capilla y estimadas en 6
mil pesos, daban en alquiler 490 pesos.
En 1601 se impuso el 18 de febrero
censo sobre las hacienda Chacra nombrada San Agustín de Cinta Pampa en el
paraje de Cajas.
Una fuente de ingreso para la
Cofradía eran las limosnas. En 1611 juntaron limosnas de los hermanos 5.268
pesos y los pusieron a censo.
De a poco, la Hermandad, se fue
fortaleciendo económicamente. El año de 1630, 10 de enero, los bienes del
alférez real Domingo de Berastegui, debía a la testamentaria de Tomás López de
Vicuña una cantidad de pesos y con la mitad, se fundó una capellanía, en una
casa y tienda de Diego de la Presa que rentaba 80 pesos al año. Dicha casa y
tiendas se conocen hoy en la calle del Baratillo de el Gato, separada de la
esquina y su patiecito con alto que posee doña Margarita Robles, por compra a
la Cofradía de Ánimas de la Iglesia Matriz, para quien se destinó la mitad del
caudal y lo perteneciente a la Cofradía está en su tienda con su alto contigua
y encima de dicha tienda, la imagen de Aranzazu grabada en una piedra y el
sobrante para gastos de la capilla. fs 126v
Las capellanías fueron
incrementándose no solamente en la ciudad potosina sino en distintos lugares
del área provincial. Por ejemplo, en 1653, en la Hacienda y Tambo de Bartolo,
hoy Betanzos, capital de la Provincia “Cornelio Saavedra”, don Martín de
Igarzábal “fundó capellanía para los hijos de los Vizcaínos”.
Y no sólo fueron estas capellanías
las que apoyaban a la Cofradía sino que también hay los censos, las donaciones
testamentarias y otros beneficios que recibía de distintas personas. Ahí está,
Jacinta de Andrade Santander, quien en 1663, por testamento dejó dos mil pesos
en plata, para imponer a censo y con su rédito de 500 pesos dotarse cada año
una niña huérfana y pobre hija de vizcaínos y el día que tomase estado de monja
o casada, se le entregase con el rédito que produjere en el depósito que se
hacía el día de su dotación.
Mientras que en 1688, hay el censo de
3 mil pesos en la casa de Antonio López de Quiroga.
3.b.- La Virgen de Aranzazu
De acuerdo a lo investigado, se
conoce que la imagen de Nuestra Señora de Aranzazu era una escultura; aunque no
se tiene ningún otro dato preciso. Además que dicha imagen tenía su pintura en
lienzo.
Arzans sostiene en 1622, que la
imagen de Nuestra Señora, que hoy se venera en San Agustín, se copió del
original de Vizcaya que allá envió Juan de Urrutia, vascongado, a esta
diligencia.
En 1713, añade, que en la iglesia de
San Francisco de Potosí tenía su altar la imagen de Aranzazu “adonde los
sábados de la semana le cantaban su misa para lo cual se pedía limosna en la
Villa.
Mientras que en la Fundación de la
Cofradía, se solicitaba gracias e indulgencias tal cual lo tenía el Monasterio
de San Francisco de Nuestra Señora de Aranzazu en la jurisdicción de la Villa
de Oñate.
Por lo que la imagen potosina debió
tener un parecido o ser copia de la Virgen María de Oñate.
En 1696, el trono de la Madre de Dios
era de plata, muy bien hecho y nuevo.
Había varios Jubileos. En 1616 el
Sumo Pontífice Pablo V concedió para las Festividades de Nuestra Señora de
Aranzazu Jubileo Perpetuo a dicha capilla. Otro por Inocencio para todos los
miércoles del año, día de Todos Santos y su Octava, que por el sufragio de una
Misa que se dijere en la capilla, el alma por quien se aplicase salga de las
penas del Purgatorio. Otro Jubileo concedido por este Papa fue de 40 horas que
se celebra en la fiesta principal en la capilla el tercer Domingo de Pascua de
Resurrección.
De joyas y alhajas, fuera de la
platería existente, destacamos lo siguiente. 16-1668. En 1653 fue mayordomo don
Nicolás de Heguileor y se indica “coronas imperiales” de plata sobredoradas
antiguas de Nuestra Señora y del Niño, matizada con diamantes y esmeraldas. En
1667 entregó a Juan de Urdinzu y Arbelaes, en su calidad de depositario, las
coronas reales antiguas, el trono de plata y otros.
Al año siguiente, 16-1668, están
cadenas de perlas y gargantillas de oro.
Doña Ana de Meota, en 1670, regaló
para adorno de la imagen dos sartas de perlas con 18 y medio onzas.
En 1696, debido a un hurto, le
regalaron un par de zarcillos de plata a la Virgen. Tanto la Virgen María como
el Niño Jesús, tenían otros objetos de oro y plata.
Algo novedoso en 1667 es la
existencia de un Niño Jesús, de bronce vaciado, con diadema y vestido, que fue
de Martín de Igarzabal. En 1696 tenía su “capirayo” mediano.
La Hermandad de Nuestra Señora,
participaba en otros eventos religiosos. Por ejemplo, en 1665 se estuvo en la
festividad de la Purísima y Limpia Concepción con procesión alrededor de la
plaza habiéndose armado altares y contratado a los negros para que toquen las
cajas y “pifano” en el recorrido.
De platería, citamos lo siguiente:
Por el hurto sufrido, se hicieron en
1656, tres candeleros nuevos.
En el año de 1660 se indican
colgaduras, cáliz dorado, frontal bordado. Seis años después, 1666, una lámpara
nueva hecha por Francisco de Iriarte, maestro platero, la cual tenía un peso de
131 marcos, 5 onzas y un costo de 1.711 pesos. Cada marco costaba 13 pesos.
También, en 16-1668 se anotan a
seis blandones de plata con 67 marcos y
2 onzas que se hicieron para la capilla con sus letreros, vinajeras,
candeleros, una lámpara y otros.
Cristóbal de Huarte, en 1670, donó
una Custodia o Viril de plata sobredorada con 12 rayos de cristal con 450
perlas grandes, 131 esmeraldas y en medio de los rayos una Cruz de esmeraldas
grandes con calidad expresa de que no se preste ni se enajene en ningún tiempo
de la capilla.
Para IyC 15 1696, está una Custodia dorada
engastada en perlas grandes.
En la Capilla había una tinaja
vidriada grande para agua de la Comunión.
De Priostes, fueron Nicolás de
Eguivar, 1655; Pedro de Negosta hasta 1653; Nicolás de Heguileor, 1667;
Francisco de Narriondo y Oquendo, 1690; Cap. Diego de Capetillo, 1696; Martín
Ascencio de Echevarría, 1699-1701.
En el año de 1670, se acordaba para
que el prioste no tenga “gastos extraordinarios”, ni siquiera de un peso.
3.c.- Capilla
Arzans indica que en 1622, los
seguidores de la “nación vascongada”, del templo de San Francisco, se fueron al
de San Agustín donde fueron recogidos con sus haciendas y, agradecidos, pasaron
su devoción de la Madre de Dios de Aranzazu y fundaron luego su capilla y
hermandad.
Añade que en 1713, en la iglesia
franciscana “tenía su altar la imagen de Aranzazu adonde los sábados de la
semana le cantaban su misa para lo cual se pedía limosna en la Villa”.
Chacón afirma que a la iglesia de San
Agustín, luego se adosó la Capilla de Aranzazu, cuya construcción comenzó el
año de 1600, habiéndose construido el campanario para dicha capilla
posteriormente y se concluyó en 1667.
El Mariscal Sucre, en 1826, clausuró
el convento. En 1949 se construyó la espadaña sobre la portada del templo,
destruyéndose la similar de la desaparecida capilla de Aranzazu.
En base a lo investigado, podemos
precisar que en 1601, cuando la aprobación de las Constituciones, aceptaron
para que haya toda conformidad entre el Señorío de Vizcaya y la Provincia de
Guipúzcoa, que sobre la puerta principal de la capilla se pongan las armas de
las dos provincias y no de otra parte, debajo de un escudo y para que se
conserve mejor la antigüedad que siempre han tenido.
Remarcaban que en la capilla se ha de
gastar en levantar las obras de las paredes del cuarto que cae a las espaldas
de la dicha capilla donde se ha de hacer la sacristía con su aposento para el
servicio de ella.
El documento de concierto de 1589
entre los religiosos de San Agustín con “la Hermandad de los Bascongados” es
muy preciso en señalar que “no estaba edificada la capilla”, lo que nos
ratifica que dicha Hermandad nació antes de 1589 y las primeras misas y actos
religiosos, se lo hicieron en un altar de la Iglesia de San Agustín.
Una síntesis cronológica de los
trabajos que se hicieron, es así. En 1656 se pagó por aderezar y cubrir la
bóveda,1663, por aderezar el techo de la capilla. Al año siguiente,1664, se
pagó a Antonio de Lezana y Pedro de Goñi “en la torre que se hizo encima de la
capilla conforme sus memorias” y por una campana que se compró del padre
maestro Fr. Juan de Virues, que tenía un peso de 100 libras a un costo de 87
pesos, 4 reales. Cada libra valía 7 reales.
En la construcción de la torre se
utilizaron 4.200 ladrillos a 44 pesos el mil con un precio de 185 pesos; 30
fanegas de cal, a 12 reales la fanega, 45 pesos; pago a un peón para sacar
arena y a un negro que cargó la arena.
Empezó la obra el 2 de septiembre y
se acabó el 14 de noviembre de 1664, gastándose en la torre y campanario, 733
pesos. También trabajaron un maestro albañil y peones.,fs.62v. Tres años
después, 1667, se reitera el costo del campanario de ladrillo y se anota a tres
campanas, con un costo de 733 pesos. Es muy posible que se haya hecho algunas
mejoras a dicho campanario y se haya adquirido dos nuevas campanas.
Al año siguiente, se informa 16-1668,
que todas las cosas se dispusieron para el ornato de la capilla siendo
mayordomo y tesorero Nicolás de Heguileor, sin las demás cosas que se hicieron
como son la torre y las 3 campanas y la tarima de madera para toda la capilla,
en la que había una “pila de agua bendita, llana de piedra”.
Lamentablemente, esta primitiva
capilla se “cayó”, es muy posible entre los años de 1669 y 1695, porque en el año de 1696, se pagó “a Agustín de Ortega
por la hechura de la capilla, 4.800 pesos”.
Tres años después, 1699, se pagó a
los campaneros por “repicar en una y otra torre”, lo que nos da a entender que
ya estaban repuestas la torre y el campanario.
Por información en décadas
posteriores, se conoce que la capilla tenía su retablo de tres cuerpos en los
que estaban 8 bultos, 6 láminas, un Sagrario y la Milagrosa Imagen de Nuestra
Señora y el altar de San Fermín con medio retablo y su lienzo en medio, además
de otros objetos y pinturas.
3.ch.- Festividades
Una de las actividades principales de
la Hermandad, era la de celebrar, recordar y festejar, básicamente, la Fiesta
grande de Nuestra Señora de Aranzazu, que era el tercer domingo después de la
Pascua de Resurrección, además de las Honras en honor a los cofrades difuntos,
que solía ser en el mes de noviembre, “mes dedicado a las almas”.
Precisamente, hoy hacemos conocer un
breve resumen de las misas, la festividad, música, luminarias y otros, que
tienen su gran importancia en la vida de estas asociaciones de cofrades.
Como se indicó anteriormente, en
1589, ya se tenía el compromiso de los padres agustinos con la “comunidad de
bascongados”, de celebrar varias misas en el altar de la Virgen de Aranzazu, en
el templo de San Agustín.
Había misas cantadas y rezadas,
vísperas, novena, rezo del Santo Rosario, predicas y otros actos religiosos de
gran solemnidad. En 1637 pedían a los frailes agustinos para que digan Misa
todos los domingos y fiestas después de las 12 en la capilla, debido a que no
lo hacían.
Para 16-1668, las misas eran en días
de trabajo entre las 10 y 11 del día y los de fiesta dadas a las 12.
Como ejemplo, citamos a la capellanía
impuesta el 16 de mayo de 1658, por Martín de Oyanume, de 3 mil pesos de principal,
sobre casas y haciendas, en el que una de las claúsulas contemplaba la
celebración de 50 misas en la capilla de Nuestra Señora de Aranzazu y
distribuidas así:
Enero: Día de la Circuncisión del
Señor, Reyes Magos, Víspera de los Reyes, Domingo infraoctava de la
Circuncisión
Febrero: Día de la Purificación, San
Matías
Marzo: San Gabriel, San José, San
Joaquín, Día de la Encarnación
Abril: Pascua de Resurrección, San
Marcos
Mayo: Felipe y Santiago, Ascensión
del Señor, Pascua de Pentecostés
Junio: Corpus, San Juan Bautista, San
Pedro y San Pablo
Julio: Visión de Santa Isabel,
Santiago Apóstol, Santa Ana, San Ignacio
Agosto: Santo Domingo, Nuestra Señora
de las Nieves, Transfiguración de Nuestro Señor, Asunción de la Virgen María,
San Bartolomé, San Agustín
Septiembre: Día de la Natividad de
Nuestra Señora, San Nicolás, el Dulce Nombre de María, San Mateo, San Miguel
Octubre: Ángel de la Guarda, San
Francisco, San Simón y San Judas Tadeo,
Noviembre: Día de Todos Santos, San
Martín, Día de la Presentación de Nuestra Señora, San Andrés
Diciembre: San Francisco Xavier, San
Ambrosio, Día de la Coronación de Nuestra Señora, Nuestra Señora de la O, Santo
Tomás, “Vigilia de la Navidad, Día de la Navidad, La Segunda”, Día de San Juan,
Día de los Inocentes, en el Domingo Infraoctava de la Natividad del Señor.
Las limosnas daban para la capilla
fuera de las fiestas y honras, los Jueves y Viernes Santos en el platillo y en
una caxita y en la “guaica” daban los días sábados.
De las Fiestas, indicamos lo que
sigue. En 1655 la Festividad fue el 18 de abril, tercer domingo después de la
Pascua de Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Compraron “Agua de Ángeles
y agua rosada para yapar”, además de “almisque y algatia para la cazoleja” y
una “flor grande para la Madre de Dios”.
Habían invitado para la predica a Fr.
Francisco de Loyola, vicario provincial de los franciscanos de Chuquisaca.
En 1658 la fiesta fue el 12 de mayo, en 1659 el 4 de mayo y
en 1660, el 18 de abril.
De las Honras, en 1656 fue el 15 de noviembre en el que repartieron
“pan regalado con su azúcar, huevos y manteca”.
Dos años después, 1658, que fue el
día “miércoles 13 de noviembre”, dieron pan con su recado, vino, carneros,
fuera de los gastos en la música, misas, sermón, sacristanes, indios y negros
alquilados para hacer el túmulo todo, llevando tablas, bufetes, etc.
Tenían varios ornamentos y en 1660,
dispusieron que ellos servirán para las festividades grandes del convento, el
día de la Encarnación, día de San Agustín y San Nicolás de Tolentino y otras
grandes que se ofreciesen fuera del convento donde ocurría el padre prior como
en la fiesta del Corpus en la Iglesia Mayor como en otras partes.
Tanto la Festividad grande de la
Virgen María de Aranzazu como el de las Honras, tenían su preparación y
desarrollo muy significativos. Uno de los componentes básicos y notorios fue el
de la parte musical. Había que cantarle con mucho amor a la Madre de Dios. Para
ello, se componían letras y se contrataba a buenos músicos y con diversos
instrumentos. Una síntesis es la que sigue.
En 1654-16, para la Festividad se
contrataron y se pagaron por “dos cajas de guerra y a los negros que los
tocaron”, al maestro de la música, a “Villalobos por componer en los papeles
las chansonetas y diálogos y asistir a la fiesta”, además de otro pago a “una
persona que compuso unas chansoletas y diálogos y juguetes en alabanza de la
Madre de Dios para la fiesta”. fs. 32v.
Asimismo, se canceló al padre vicario de San Francisco
porque asistiese a la fiesta con la música, por chirimías en los 3 días y al
padre vicario del coro y organista.
Al año siguiente, 1655, se pagó por
el alquiler de dos cajas y pago a los negros y a los indios por las chirimías,
por el arpa a Francisco y al organista.
En 1659 se anota a los músicos que
cantan y al “maestro Maldonado de poner en la música algunas chansonetas
nuevas”.
Casi a finales de siglo, 1696, se
mantiene esa dinámica con el pago al maestro de capilla de la música, al
arpero, por tambores, las “ebirrimias” y chirimías. Algo destacado es en
1699-1701 en el que se paga al maestro de capilla por la música, por cuatro
chirimías, al clarinero y dos cajeros, además al “organista, zitarista y
harpista” por tocar los instrumentos desde que se acabó la misa hasta el
encierro”.
Del órgano, se indica en 1660 que
está en el coro de la capilla y lo dio Juan de Subiera y renovó Pedro de
Negrota.
Años después, 1664, se “aderezó el
órgano y fuelles” y en 1696 lo arreglaron por dos veces y a un costo de 50
pesos.
Pero la Festividad no solamente era
oración, recogimiento y música sino que a todo ello había que complementarlo
con los juegos artificiales o luminarias, que es una característica tanto de
estas fiestas religiosas como de los eventos festivos civiles en Potosí.
1699-1701Gastos: festas de NSA, 251
p.6 r. el 18 de abril,
En 1654 y 1655 se gastaron por
“cuetes, ruedas y cámaras”. “Coetes y fuego” en 1696 que era conocida también
como la “fiesta de la renovación”,
debido a que ingresaban las nuevas autoridades de la hermandad.
Para el año de 1699, compraron “24 montantes, 24 ruedas, 10 docenas de
cuetes y 3 docenas de tronadores”.
3.d.- Arte
Indudablemente, la actividad
artística es otra constante en la faena de estas hermandades, puesto que la
devoción y el culto al Señor y a su Santa Madre, entre otros, es una forma
evidente de relación entre el Reino del Cielo con el mundo terrenal.
De manera sintética, anotamos algunas
cosas de pintura, escultura, arquitectura en madera y de su archivo.
En Pintura, destacamos lo siguiente.
En 16-1653 se anotan “14 cuadros de
los Apóstoles y 12 de los Patriarcas”. Al año siguiente, abril de 1654, se pagó
3 pesos al pintor por la pintura de las “ovejas que están al pié del árbol de
la Madre de Dios y borrar la insignia de la espada que tenía el pastor” y
encolar algunas cosas del retablo y puerta,
Así también, en 1659, al pintor de la
“pintura y dorado y angelitos de pasta y poner a la Madre de Dios una mano y al
Niño apartar un poco”, 252 pesos. fs. 33v
Para 1660, se especifica que hay 14
cuadros, 12 de los Apóstoles y de “cristianos y su Santísima Madre”, además de
12 cuadros de los doce Patriarcas antiguos, “dos lienzos de las sibilas”, de
todos se sirve el convento en su Iglesia y son de la Capilla, aclaran.
En 1664 se pagó a “Sebastián y a
Juancho y a otros dos indios que bajaron los cuadros del Apostolado y
Patriarcas de la capilla para ponerlos donde están”. Es muy posible que hayan
cambiado de lugar, porque en 1667, se anotan los 14 cuadros del Apostolado y 12 de los
Patriarcas antiguos que “están colgados en la capilla”.
Finalmente, en 1696, se pagó 40
pesos, al pintor por aderezar los lienzos que se lastimaron cuando cayó la
capilla y que algunos se hicieron pedazos. Eran 15 lienzos, trece del
Apostolado y otros del Salvador y de María Santísima. También pagaron 57 pesos
a “Ortega porque hize levantar el lienzo de…que se cayó gran pedazo”.
De Escultura, en 1660, se gastó en el
trono y nicho donde está Nuestra Señora de Aránzazu cuando llegó la corona
imperial de Lima, por causa de estar el nicho muy bajo y no cabía dicha corona
en la cabeza sino estaba “muy aogada”, se dispuso hacer el nicho mayor como ahora
está y se sacó el nicho del tabernáculo para hacer mayor y como había riesgo de
que se lastimase el retablo de arriba por estar fabricado sobre el nicho.
Se concertó con un escultor de
Chuquisaca para que dispusiese y pedía 500 pesos y se concertó en 350 pesos,
dieron de limosna dos devotos una parte y yo otra. El escultor puso todo en
forma, el oro y lo demás de colores que fueron menester. Y se bajaron los
santos que están en el retablo y se trajeron alfardas para sustentar el retablo
hasta que se ajustó”
En 1696, informan de las siguientes
esculturas: San Agustín, San Ambrosio, Santo Domingo, San Francisco, San
Ignacio de Loyola, San Francisco Javier, San José y San Joaquín, que son
“bultos grandes y bien tratados”.
En Arquitectura en Madera se precisa
que el 4 de marzo de 1659 se acabaron las andas que se hicieron para la Madre
de Dios y se pagó al carpintero, 150 pesos. Al año siguiente, 1660 se canceló
770 pesos de las andas para las “fiestas que se “dispusieron de las firmas de
los señores alcaldes de La Plata”.
1663 a Francisco de Sandoval del
dorado y barniz
En 16-1668 se anota que dichas andas
son “ricas con sus horquillas y coxinillos con 8 angelitos con los atributos y
8 piezas para el aro” y en 1696, son “andas doradas nuevas con 8 angelitos y
atributos y su árbol nuevo de la Madre de Dios”.
También la capilla contaba en
16-1668 con ocho escaños, de los cuales
“cuatro eran grandes labrados con balaustres y cuatro pequeños”.
3.e.- Archivo
En el año de 1667, hay una
interesante relación de libros, papeles, escrituras, pleitos y otras cédulas.
El detalle es el siguiente:
“Constituciones de la Hermandad con la aprobación de ellas de
la Sede Vacante y obligación del convento.
Libro de cuentas y de otras cosas de
1601
Mayordomos 1590 a 1654
Libro grande donde se asientan las
Juntas y Cabildos y otros
Libro de Pedro de Negrota de los años
que fue mayordomo y depositario de la Hermandad, desde 1628 hasta 1654
Libro viejo de 1590
La Fundación de la Hermandad y
Capilla y las escrituras que se hicieron con el Convento y Capitulaciones
Fundación de capellanía de Diego de
Olaeta
Títulos y escrituras de casas y
posesiones que pertenecen a la capilla y que están detrás de las Cajas Reales
Títulos y escrituras de Censo de
Thomás de Urrutia en la “chacara de Caxas”
Pleito ejecutivo contra el Cap.
Miguel de Mendizábal por pesos
Cesión de los Sres. Oficiales Reales
Veinte Escrituras contra diferentes
personas por deuda de pesos
Cédula reconocida de don García
Sarmiento de 297 pesos
Zédula de Lucas de Uribe de 225 pesos
Zédula de Antonio Quintela de 84
pesos
Zédula de Sebastián de Madariaga de
392 pesos
Zédula de Nicolás de Ugarte de 52
pesos
Memoria de lo que deben los bienes de
Juan de Orbea de 1.235 pesos
Demás de las Escrituras y Zédulas
referidas entrego otras Zédulas y vales que pertenecen a la Capilla que no he
podido saber que son para si en algún tiermpo pareciesen
Tres Jubileos que están concedidos a
la capilla con sus traducciones en Romance
Licencia del Sr. Primer Arzobispo
para pedir limosnas para la capilla en 1612
Despachos del Sr. Provisor para los
curas de la Iglesia Mayor
Una carta del Sr. Virrey Conde de
Santiesteban en razón de una cobranza de don Pedro de Zárate.
Aprobación y confirmación del M.
Rvdo. Padre Provincial en lo tocante a la elección de la doncella en
conformidad de la Junta y Cabildo que se hizo sobre los votos que habían de
tener los mayordomos en la elección”.
Los Jubileos que llegaban en latín,
eran traducidos al español en esta ciudad y por ello en 1666 se gastó “20 pesos
que di a un religioso para libros por traducir los Jubileos”.
4) ALGUNAS CONSIDERACIONES
De acuerdo a lo anotado, tanto la
Hermandad como la capilla tendrían sus raíces en el año de 1601; pero, por la
investigación realizada, hay datos que nos dan a entender que los orígenes
fueron en años anteriores.
En 1655 se sostiene que la “fundación
de la capilla fue el año de 1589 como parece por las escrituras que están entre
los papeles de la Hermandad”.
Por tanto, para contar con una capilla,
tiempo antes debieron reunirse los españoles
de la “nación vascongada”, por lo que los lazos familiares y regionales
se fueron mostrando en las primeras décadas, después de la “fundación” de
Potosí en 1545.
De la Virgen de Aranzazu, es muy
seguro que cada persona que venía de la
Provincia de Guipúzcoa, del Señorío de Vizcaya y de otras regiones de esa
“nación”, tenía un “algo” que le relacionaba con esta Madre de Dios, que era la
Patrona del Monasterio de San Francisco en la Villa de Oñate.
Por ello, no sería raro que la
devoción a ella se haya iniciado en el templo de San Francisco, tal cual lo
anota Arzáns.
5) FUENTES DOCUMENTALES Y BIBLIOGRAFICAS
Mesa-Gisbert Monumentos de Bolivia,
La Paz, Ed. Gisbert, 2002
Anasagasti, Fr. Pedro de Aranzazu, Burgos, 1975
Chacón Torres, Mario Potosí Histórico y Artístico, Potosí, 1977.
Villasante, Luis de
O.F.M. Nuestra Señora de
Aranzazu, Patrona de Guipúzcoa, España, 2004.
Nota: El presente trabajo fue publicado en el Anuario de la Academia
Boliviana Eclesiástica de Historia, Sucre, Bolivia
No hay comentarios:
Publicar un comentario